Tuvimos que desprendernos del encanto propio de los cafés
–que no del paradójico y rico casticismo transatlántico-,
pero ganamos nada menos que una casa en la que reunirnos y
recibir a cuantos tertulianos lo desearan. Desde
enero de 2001, la Casa de América de Madrid nos acoge dentro
de su programación de actividades y nos cede una de sus
salas. Por medio de Rodrigo Reyero y Carmen Batanero, nos
presta su colaboración para continuar y difundir nuestras
tertulias. Ello nos obligó a una cierta labor de planificación.
Comenzamos a programar con antelación cada tertulia, de
manera que un ponente expondría durante unos treinta o
cuarenta minutos acerca de alguna cuestión previamente
acordada, abriendo paso, después, a la discusión. Durante
2001 tocamos así los temas más diversos. Antolín Sánchez
Cuervo expuso acerca del krausismo en México y Mónica
Cerutti sobre los movimientos sociales de las últimas décadas
en Argentina. Un colega ecuatoriano nos presentó el proyecto
de una universidad indígena y Alberto Enríquez, máximo
responsable del Archivo Histórico de El Colegio de México,
presentó su libro, entonces recién publicado, sobre los últimos
días de Manuel Azaña. Después, Jaime Vilchis nos contó la
historia de un corrido anónimo -sobre la significación del
zapatismo tras su llegada al parlamento mexicano- y Carlos
Resa planteó una discusión acerca del narcotráfico en América
Latina. Cristina Espada expuso sobre la huella de la mirada y
el tacto en la poesía de Gioconda Belli y en la prosa de Ángeles
Mastreta, Ramón Ímaz nos hizo presente el exilio español de
1939 en la obra de su abuelo, el filósofo Eugenio Ímaz, y
Laura Vilchis nos habló sobre mujeres y salud en América
Latina.
Llegó
el verano y, tras unos meses de recapitulación, de reflexión
sobre los fines de la tertulia y de organización de los
propios recursos, decidimos proyectar ciclos temáticos, de
varias tertulias cada uno. Volvimos así en enero de 2002 con
el ciclo Economía, inversiones, cooperación y desarrollo
(enero-febrero). José Denis, economista de la Universidad
Complutense, perfiló entonces un amplio recorrido por la
economía latinoamericana desde finales de la segunda guerra
mundial hasta nuestros días. Constató que dicha economía
está influenciada tanto por ciclos y etapas de la economía
mundial, como por las políticas económicas impulsadas desde
los ámbitos centrales, ya sean países o instituciones
multilaterales. Hizo después hincapié en el enorme peso de
las magnitudes externas de estas economías; calibró algunas
tendencias y estrategias de mejora de la situación actual; y
subrayó la creciente voluntad de ciertos sectores sociales
para elaborar políticas orientadas hacia la construcción de
una ciudadanía, como respuesta a la tendencia devaluadora de
lo público propia de la globalización.
Este
interesante debate encontró una cierta continuidad en la
tertulia siguiente, presentada por los profesores Ángeles Sánchez
Díez y Julimar Silva Bichara, la cual se centró en la
inversión española en América Latina durante la década de
los noventa, para concluir el ciclo con una sesión sobre los
problemas de las macro-ciudades latinoamericanas, introducida
por Begoña Pernas y Marta Palacios, del Grupo GEA 21. “La
ciudad desbordada” encontró en los ejemplos de Sâo Paulo y
México D.F., entre otros, magmas emergentes de fenómenos no
sólo catastróficos, sino también de solidaridad, de
reciclaje de vicios en virtudes y de despliegue de habilidades
perdidas tales como la autoconstrucción de viviendas, el
aprovechamiento del caos para la supervivencia suburbana
(mercadillos de trueque, reutilización del parque móvil,
organización cívica vecinal...). Fenómenos, todos ellos,
que no deben comprenderse desde los paradigmas de la ciudad
eurocéntrica, opulenta y noratlántica, sino desde el mismo
sur donde el caos deviene orden con el tiempo.
Organizamos
después un ciclo sobre Multiculturalismo e interculturalismo
(febrero-marzo), que presentamos algunos miembros fundadores
de la tertulia. Jaime Vilchis ubicó este debate en el
contexto latinoamericanista del último siglo. “Crisis del
pensamiento latinoamericano” giró en torno a cuatro
referencias fundamentales: la “Nueva Atlántida ateneísta”
(1913-1930), más concretamente obras como La Nueva Tule de
Alfonso Reyes, Las ínclitas razas ubérrimas de Rubén Darío,
Alba de los Amautas de Carlos Mariátegui, La raza cósmica de
José Vasconcelos, Próspero Ariel de José Enrique López Rodó,
Nuestramérica de José Martí, o el primerizo de Borges Tamaño
de mi esperanza; el exilio español-europeo (1936-1960), en el
que la razón poética de María Zambrano, el lógos dialógico
de Eduardo Nicol o la búsqueda de una tradición moderna
latinoamericana de José Gaos invitan a pensar en un
“anti-orteguismo”; el “boom” literario o la construcción
de una región (1964-1980), desde las tres regiones míticas
mayores (la Comala de Juan Rulfo, el Sertón de Guimaràes
Rosa y la Santa María de Onetti) hasta los tres sabios del
barroco cubano (Lezama Lima, Severo Sarduy y Reynaldo Arenas),
pasando por los tres guerrilleros “Dandys” (Carlos
Fuentes, Vargas Llosa y Fernández Retamar); y los
“hiper-ilustrados” (1968-1980), entre los que encontramos
a analíticos y glosadores como Eduardo Rabossi, Enrique
Villanueva, Marcelo Dascal y Fernando Salmerón, y a teóricos
de la dependencia como Celso Furtado, Teotonio Dos Santos,
Luis Echeverría y Andrés Péres.
Seguidamente,
Ernesto Barnach planteó el debate sobre “La diversidad como
fenómeno cultural”. Tras un acotamiento conceptual previo,
en base al cual se constató el carácter plural de la cultura
–mismo que explica las actuales aspiraciones identitarias de
numerosas minorías-, se señaló su inserción
–conflictiva, en consecuencia- en el clásico marco liberal
del Estado-nación. El “multiculturalismo” –también
denominado “comunitarismo”- saldría al paso de esta tensión,
planteando fórmulas más complejas y comprometidas que las
del tradicional “melting pot”, en busca de una conciliación
entre los principios básicos del liberalismo y el
reconocimiento de derechos específicos. Se calibraron, en
este sentido, tesis de autores como Kymlicka y Habermas.
El
ciclo concluyó con la tertulia “Filosofías del
mestizaje”, introducida por Antolín Sánchez Cuervo, en la
que se abordó la ambigua significación de lo mestizo como
metáfora de la identidad latinoamericana. Es decir, como un
replanteamiento constructivo del universalismo occidental
–frustrado bajo sus contradicciones eurocentristas- que al
mismo tiempo no deja de enmascarar y legitimar la tradicional
exclusión del indígena y su memoria.
Concepciones
precolombinas del mundo (abril-mayo) fue nuestro tercer ciclo.
Se inició con una sesión sobre “Los derechos de los
pueblos indígenas” presentada por Ana Belén García, quien
desde entonces colabora estrechamente en la coordinación de
las tertulias. Partiendo del arraigo multicultural de muchas
de las sociedades latinoamericanas y a la luz de una previa
delimitación del derecho indígena, entendido como una
demanda colectiva de reconocimiento público (autonomía,
territorialidad…) que afecta a la propia definición de
derechos humanos, se centró en el caso mexicano. Se recordó
entonces la plasmación de algunas de estas demandas en los
Acuerdos de San Andrés (1996) y se discutió la posterior y
controvertida Ley de Derechos y Cultura Indígenas, en la que
dichas demandas sólo se recogieron parcialmente, dando lugar
a numerosas reacciones críticas.
“Arte
de escribir en Mesoamérica. Los códices mesoamericanos”, a
cargo del Prof. Juan José Batalla, nos transportó después
al siglo XIII, en el que se ubican los vestigios más antiguos
de escritura mesoamericana –jeroglífica, logosilábica y no
alfabética hasta el siglo XVII-. Realizados sobre madera,
piedra, piel (sobre todo de venado y jaguar) o papel
(“amatl” en la lengua nahuatl), perviven en más de
quinientos códices, cuyas tipologías quedaron brillantemente
expuestas. Una cierta visualización de todo ello tuvo lugar
en la tercera y última tertulia, en la que se proyectó el
documental Tlacuilo, animación del códice Mendoza.
Llegamos
al verano con el ciclo ¿Libertad o seguridad? (mayo-junio),
que se centró en la incidencia del terrorismo global en la
ruptura de los paradigmas criminológicos tradicionales, con
el consecuente deslizamiento de acentos desde la peligrosidad
hacia la vulnerabilidad. Sobre el trasfondo de esta inflexión
–misma que obliga a remover los modelos del contractualismo
clásico-, Antonio Díaz presentó la tertulia “Los
servicios de inteligencia. El difícil equilibrio entre
libertad o seguridad”, en la que se constató el precio de
toda reducción de la vulnerabilidad: nuevas estrategias en el
reforzamiento de la seguridad nacional e internacional,
confrontación de las mismas con las libertades individuales,
revisión de los sistemas punitivos y los dispositivos de
control social establecidos…. Por su parte, en “México no
es Colombia. Diferencias sobre el narcotráfico”, Carlos
Resa habló sobre la pérdida de gobernabilidad frente al
crimen organizado y la consecuente disminución de la
credibilidad en las fuerzas de seguridad, apoyándose en un
ejemplo comparativo: las relaciones Estado-crimen organizado
en México y en Colombia, respectivamente caracterizadas por
la subordinación al poder político y la confrontación con
el mismo. Finalmente, en “Apuntes sobre ideología y
criminología en América Latina”, Sandra Escutia recordó
que el terrorismo y el crimen organizado no son los únicos
problemas que preocupan a la comunidad internacional, y que
otras cuestiones tales como el control social de delitos menos
graves, la reinserción social, la prevención del delito y
los derechos del delincuente, también requieren un cuidado análisis;
máxime en el contexto latinoamericano, en el que las
relaciones entre ideología y criminología se ven
condicionadas por modelos europeos no siempre satisfactorios.
Las
tertulias del 2002 se concentraron en un solo ciclo, el más
largo –y también uno de los más densos- de los que hasta
entonces habíamos organizado. Memoria política y pensamiento
utópico (octubre-diciembre) se abrió con la presencia de
Horacio Cerutti -por entonces en tierras españolas-, quien
nos leyó una ficción utópica sobre cómo podría haber
discurrido la historia tras los acontecimientos del 11-S. “¿De
cómo América Latina apoyó (¡debió ayudar!) a los Estados
Unidos y al mundo?” rememoraba con no poca ironía, desde un
futuro imaginario, cómo aquellos brutales sucesos, lejos de
legitimar la aplicación de una supuesta “guerra justa”,
la imposición y extensión del estado de excepción, o la
instrumentalización de los grandes ideales universalistas de
la ilustración en favor de intereses político-económico-militares
concretos, desataron una masiva respuesta internacional que,
bajo las iniciativas de la sociedad latinoamericana, transformó
el orden mundial haciendo valer la célebre máxima de Benito
Juárez “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
La
siguiente sesión fue introducida por uno de nuestros
contertulios más honorables, el historiador y sociólogo de
la comunicación Manuel Ortuño, quien nos presentó su libro
Xavier Mina. Gerrillero, liberal, insurgente (Pamplona,
Universidad Pública de Navarra, 2002) –ampliado el año
siguiente en Xavier Mina. Fronteras de libertad (México, Porrúa,
2003)-. “Xavier Mina (1789-1817): crónica de un
desencuentro en los inicios de la utopía liberal”, estuvo
dedicada a esta interesante personalidad, tan sensible para el
liberalismo hispánico de primeras horas como olvidado por la
tradición historiográfica.
Después
intervino Francisco Colom, vice-director del Instº de Filosofía
del CSIC y presidente de la Asociación Iberoamericana de
Filosofía Política. Su ensayo “La imaginación liberal y
la fragmentación de la memoria iberoamericana” planteó los
problemas que arroja la inserción del orbe hispánico en la
modernidad política; más concretamente, aquellos que se
derivan de la invención de la propia identidad colectiva a la
que se ven obligadas las repúblicas latinoamericanas emanadas
de la independencia.
En
la siguiente tertulia contamos con la presencia del
historiador y director del Centro de Investigaciones Históricas
sobre la Democracia Española Abdón Mateos. “Memorias de la
república española en México” analizó la peculiar
reconciliación de los regímenes posrevolucionarios con lo
hispánico que dicha memoria propició, así como las diversas
visiones de la república española proyectadas desde la
izquierda mexicana.
El
broche de oro lo puso el conocido filósofo Reyes Mate, quien
planteó algunas acotaciones críticas del pensamiento en
lengua española, en el marco de esa misma modernidad en la
que singularmente se inserta; es decir, en términos de un
virtual espacio de respuestas a la lógica catastrófica de la
ilustración europea, consumada en la experiencia del
totalitarismo contemporáneo. “Memoria y política desde los
márgenes de la modernidad. La perspectiva iberoamericana”,
arrojó además mucha luz sobre la vocación amnésica de la
modernidad y sobre ilustraciones alternativas tales como la
judía.
Llegamos
así al 2003 con el ciclo América Latina ante sus endémicas
disyuntivas: equidad o desigualdad, democracia o caudillismo,
integración o fragmentación (enero-abril), uno de los más
concurridos. Fue presentado por Ernesto Barnach, quien delimitó,
en una sesión introductoria, tres ejes principales de discusión
(económico, político y social); algunas temáticas
transversales (fenómeno migratorio, integración social, política
y económica, papel de Estados Unidos en la región); y un
objetivo prioritaria: abordar, de manera casi iconográfica,
la situación de Argentina, Colombia, Cuba, Brasil y
Venezuela. Todas estas cuestiones y algunas más fueron
oportunamente desgranadas y analizadas a lo largo de cuatro
tertulias: "De la exclusión, la marginalidad y el
ilusionismo democrático en Colombia", por el periodista
colombiano y miembro de Cooperación Internacional para el
Desarrollo Andino –además de tertuliano habitual desde
entonces- Guillermo Pérez; “Lecciones de política económica
tras el consenso de Washington: de la homogeneidad de las
propuestas a la disparidad de resultados”, por la Profa. Ángeles
Sánchez; “Cincuenta años de historia argentina: sus
vulnerabilidades sociales, económicas y políticas”, a
cargo de la Profa. Alicia Carlino; y “Los que se fueron y
los que llegan: panorama histórico de la emigración de españoles
hacia América y de los latinoamericanos hacia España”, a
cargo de la investigadora del CSIC Elda González. Una sesión
de recapitulación, debate y conclusiones, moderada por
Ernesto Barnach puso fin a esta serie de tertulias.
Programamos
después con el ciclo El boom del arte latinoamericano a
prueba (abril-junio), a propósito de tres ejemplos actuales:
la película Frida, con Salma Hayek –que no es hija del
padre del neoliberalismo-; la obra de Fernando Botero, cuyos
cuadros son los más cotizados en Nueva York, por encima de
Rothko; la narrativa de Isabel Allende, mímesis “icástica”
de García Márquez, y cuya novela La casa de los espíritus aún
la pasan en televisión con el fausto Jeremy Irons y la
infausta Streep. Una singular y sugerente reflexión en torno
a estos y otros ejemplos llevó a Jaime Vilchis –inspirador
del ciclo- a plantear la hipótesis de que el arte
latinoamericano se ha postrado en el folklorismo identitario y
se encuentra éticamente co-optado por los poderes fácticos
(tal sería el caso de Octavio Paz, entre otros), además de
comercialmente sobrevalorado. Cuatro tertulias contrastaron
esta hipótesis en los ámbitos de la música, la pintura y la
literatura. “La música atonal y otras gaitas”,
introducida por el propio Vilchis, puso en solfa varios tópicos,
sobre todo el de la preeminencia de las letras sobre la música;
“Lo espiritual seglar en la pintura”, a cargo del pintor
neoconstructivista cubano Waldo Balart, repasó las
aportaciones al surrealismo de los pinceles de Matta y de
Lamb; “¿Hay un Kafka latinoamericano?”, por el filósofo
y ensayista mexicano Héctor Ayala, trató de responder a la
pregunta de si la región, aparte de varios nobeles, ha sido
capaz de producir un Kafka; “El periodismo en la literatura:
Gabriel García Márquez”, introducida por el ya mencionado
Guillermo Pérez, ponderó la aportación del periodismo a la
literatura; en una quinta y última sesión conclusiva se
convino, en fin, unánimemente, en la importancia del
“boom”, real o no en cuanto a su valía, para llamar la
atención sobre el irrequieto subdesarrollo de la región.
Tras
el obligado receso veraniego volvimos con el ciclo Modernidad
e identidades de Iberoamérica (octubre-diciembre), en el que
retomamos cuestiones abordadas con anterioridad. “Darwinismo
social y eugenesia en la Argentina. Una perspectiva histórica”,
a cargo de los investigadores argentinos Gustavo Vallejo y
Marisa Miranda, quienes por entonces cursaban una estancia en
el CSIC, se centró en algunas derivaciones del evolucionismo.
A lo largo de una elaborada y documentada exposición
mostraron el alcance de las teorías de la eugenesia en el
caso argentino, en tanto que legitimación del “status” de
la alta burguesía a partir una supuesta asociación de raza y
clase social, dando lugar a un campo activo que durante más
de cincuenta años promoverá estrategias estatales de control
social (en muchos casos institucionalizadas y consumadas, por
ejemplo, en el control de la reproducción).
Después,
“José Mª Blanco White y su visión de Hispanoamérica”,
a cargo de la historiadora chileno-mexicana Mª Eugenia Claps,
nos introdujo en algunas discusiones fundamentales acerca de
este polémico pensador español afincado en Inglaterra:
acusado por sus compatriotas de apoyar el proceso
emancipatorio en América, se distinguiría sin embargo por su
autonomismo moderado y su negativa a la plena independencia,
al menos mientras se prolongaran las guerras napoleónicas en
España y los líderes de la insurgencia en América no
adquirieran una mayor experiencia política.
“Identidad
e imaginarios nacionales en Cuba y Puerto Rico, 1900-1930”,
por la investigadora del CSIC Consuelo Naranjo, calibró, en
la tertulia siguiente, el peso de la herencia hispana en ambos
países tras el 98. Así en Cuba, donde la imagen del blanco
será prioritaria en la confección del discurso nacional,
favorecida por la cuantiosa presencia de inmigrantes españoles;
una mitología que ensalza al mestizo y excluye al negro; y
una resistencia al expansionismo de Estados Unidos (la obra
del antropólogo Fernando Ortiz constituye por lo demás una
referencia fundamental). Y así, también, en Puerto Rico, una
de cuyas señas de identidad más relevantes será la gran
familia, encabezada por el hacendado, y en donde diversas
formaciones políticas construirán un discurso nacionalista
inspirado en la identidad hispana.
“Las
aportaciones del krausismo a la tradición del liberalismo
iberoamericano”, a cargo de Antolín Sánchez Cuervo, buscó
puntos de contacto entre los problemas que arroja la historia
de las ideas en América Latina en el XIX, y aquellos otros
que, en este mismo contexto histórico, plantea la legitimación
y la planificación teórica de las nuevas soberanías. La
presente tertulia contó además con la presencia del director
del Instº de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y
Masonería de la Universidad Pontificia Comillas, el Prof.
Enrique Menéndez Ureña, en torno a quien se abrió una rica
reflexión sobre las fuentes europeas del krausismo, su calado
en España y su proyección transatlántica.
Finalmente,
el historiador e investigador de la Universidad Michoacana
Agustín Sánchez Andrés introdujo la tertulia “La transición
española vista por la prensa mexicana (1976-1982)”, una de
las más concurridas. Se centró, sobre todo, en la percepción
de este proceso que las principales revistas políticas
mexicanas –Proceso y Siempre, entre otras- transmitieron a
sus lectores, así como en la influencia de la misma en la
opinión pública de México.
Con
la llegada del 2004 celebramos nuestro quinto aniversario y
cumplimos nuestro cuarto año en Casa de América. Lo hicimos
con tres ciclos a lo largo de los cuales hemos procurado
afianzar los objetivos de las tertulias: provocar la reflexión
y el diálogo, crítico e interdisciplinar, sin las coacciones
habituales del discurso académico, en torno a temáticas
latinoamericanas de la más diversa índole; y aprovechar la
presencia entre nosotros –fugaz algunas veces, pero siempre
muy productiva- de estudiosos y especialistas, tanto españoles
como latinoamericanos, o de otros lugares. El ciclo Estado,
poder y nación (febrero-abril) se abrió así con la
presencia del conocido sociólogo Alberto Moncada, quien
presentó al tertulia “La militarización de la política
exterior norteamericana”. Después, la Profa. colombiana de
la Universidad Carlos III Magdalena Correa, introdujo una
tertulia sobre la “Relación asimétrica entre los elementos
constitutivos del Estado colombiano”; el Prof. José Manuel
García de la Cruz, de la Universidad Autónoma de Madrid,
habló sobre “Acuerdos de integración regional: un nuevo
problema para América Latina”; Moisés Villafañe
Izquierdo, responsable de Derechos Humanos y Medio Ambiente de
la Embajada de Colombia, retomó algunas problemáticas
actuales de este país en “Derechos de los pueblos indígenas
y la jurisdicción especial indígena consagrada en la
Constitución Nacional de Colombia”; el Prof. Fernando Harto
de Vera, de la Universidad Complutense y viejo amigo de las
tertulias, habitual en los tiempos del café Barbieri, presentó
la tertulia “Tendencias de la Teoría Política en América
Latina”. Finalmente, Jaime Vilchis expuso “Un caso de
nacionalismo latinoamericano”.
Tras
este largo ciclo, dedicamos tres sesiones a la sugerente
cuestión Cultura popular: del culebrón al danzón
(mayo-junio), suscitada, como no podía ser de otra manera,
por Jaime Vilchis, quien además introdujo la primera tertulia
bajo el título “Cuando despertó el dinosaurio”. Después,
Sandra Escutia presentó “La cultura popular a pie de página”.
Y concluimos con la presencia del Prof. José Miguel Marinas,
de la Universidad Complutense, y redactor de la exitosa
revista El rapto de Europa, quien en “América y al fábula
del bazar” compartió con nosotros algunos de los brillantes
análisis de la cultura de consumo de los que dan buena cuenta
sus libros.
Tras
el verano, retomamos la cuestión colombiana, en medio, esta
vez, de una panorámica más amplia que dio cabida a problemas
de otras áreas andinoamazónicas. Realidades y tendencias de
la región andinoamazónica (octubre-diciembre) se abrió con
la tertulia “Realidad actual y tendencias de los movimientos
indígenas en los Andes centrales”, presentada por el
periodista peruano Luis Esteban González. Después, el Cónsul
de Bolivia en España Julio Aliaga introdujo la sesión
“Paradojas y concurrencias: los países andinos desde el
caso boliviano”. Siguieron el investigador social colombiano
José Aristazábal con “La expansión del conflicto
colombiano a los países andinos y la intervención
norteamericana en la región”; el especialista en Derechos
Humanos y Prof. en La Universidad Carlos III Hernando Valencia
Villa, con “Crisis humanitaria y justicia internacional en
la región andina”; y Ernesto Barnach, quien introdujo una
sesión de recapitulación y discusión global, centrada en
las dimensiones y en la necesidad de la cooperación.
Recogiendo algunas cuestiones abordadas durante el ciclo -el
undécimo y último de los realizados hasta ahora-, señaló
la importancia de la cooperación ante la economía de mercado
–competitiva e individualista por definición-; calibró sus
insuficiencias actuales –tanto cuantitativas como
cualitativas-; y apuntó el novedoso concepto de
“co-desarrollo”, es decir, la vinculación del desarrollo
con la inmigración.
Recién
comenzado el 2005, estamos a punto de iniciar un ciclo sobre
indigenismos, tanto los que asoman en la ficción como los que
perviven en la realidad. Vamos a revisar algunas imágenes del
mundo pre-hispánico en la literatura (de Paz, entre otros), a
rescatar otras desde la mirada antropológica, y a enfocar,
con la mayor lucidez posible, las que se revelan bajo el
dispositivo de la filosofía política.
En
pleno aniversario del Quijote, buscaremos también su proyección
americana. Un “Quijote americano” será el hilo conductor
de no pocas de nuestras tertulias durante el presente año.
Entre tanto, éstas siguen abiertas.
Madrid,
enero de 2005
Antolín
Sánchez Cuervo, Ernesto Barnach, Jaime Vilchis, Ana Belén
García,
Sandra
Escutia y Guillermo Pérez