La ilusión de transparencia (creencia en un acceso
filosófico directo a la realidad) es un obstáculo epistemológico, fuente
de dogmatismos y de violencia. Puede ser sorteado a través del pensar,
moviéndose entre mediaciones para construir accesos a lo real.
Tal como
adelantamos el filosofar nuestroamericano es filosofar sobre nuestra
realidad, a partir de nuestra historia. Hay dos puntos que nos ha
resultado altamente clarificantes respecto al tema. Por un lado, el pensar
que no siempre la filosofía necesita volver sobre su pasado, pero sí en
situaciones de subordinación o marginación cultural porque, en ellas, la
memoria ha tendido a ser borrada y no se sabe dónde se está. Por otro
lado, el reflexionar que esa memoria, parte de nuestra tradición, puede
estar operando subrepticiamente, aunque nosotros la desconozcamos.
Se debe
prestar especial cuidado a quienes postulan que la filosofía es
culminación, coronación, de la cultura de los pueblos. En regiones de
subordinación, esto puede llevar a asociar la falta de revolución cultural
con falta de filosofía; argumentando que el proceso del filosofar, en la
región, ha sido un proceso alienado. Este obstáculo es denominado por el
autor como antimodelo paradigmático. Un enfoque historiográfico diferente,
fundado en una historia materialista de las ideas, sería un modo de poder
superar tal obstáculo. El pensamiento no académico tendrá un lugar en esta
historia.
La filosofía
nuestroamericana tiene un importante papel transformador, y para ello, la
crítica, la creación y la utopía son fundamentales. El autor desarrolla de
diferentes modos la relación entre pasado, presente y futuro; con
atrevimiento podríamos hablar de tradición, realidad y utopía.
El Dr.
Arturo Roig nos ayuda en la comprensión y relación entre los temas al
explicar que la tarea crítico-creativa no es una tarea individual, sino
que es un patrimonio de incontables voces que tienen su ámbito en el
momento decisivo de la cotidianidad, decisivo para la vida y para todos
los metadiscursos. Nuevamente se nos impone hacer referencia al hincapié
que el autor realiza en que su texto sea comprensible por mayor cantidad
de personas, aportando ya en el sentido de una construcción de la historia
que no sea sólo académica.
Este hacer
filosofía crítica y creativamente es puesto en riesgo por dos obstáculos.
El primero es la actitud acrítica e imitativa, según la cual todo lo que
viene de afuera es mejor e imitable, y todo lo que se hace en la región es
particularismo, a diferencia de lo que viene de afuera que es universal.
El segundo
obstáculo es la dialéctica interrupta, caracterizada por el autor como un
movimiento típicamente gattopardesco (todo cambia para que todo siga
igual).
Transformar
la realidad es el horizonte que da sentido a la existencia de una
filosofía nuestroamericana, es su punto de partida motivador y es también
su punto de llegada, toda vez que favorece cambios tendientes a la
justicia con dignidad. El principal obstáculo es la convicción de que la
filosofía es inútil, que no tiene una función inmediata respecto de la
realidad. La filosofía aporta sobre la base de ese horizonte que la
realidad proporciona. La realidad es objeto del pensar filosófico y se la
piensa para colaborar en su transformación. Es menester también evitar la
pretensión de autosuficiencia de la filosofía, como si ella pudiera
cambiar la realidad. La autosuficiencia de la filosofía es una ilusión
sumamente esterilizante.
Son dos los puntos que nos interesa destacar luego de la
lectura del libro analizado. El primero es sus aportes a la
sistematización y superación de obstáculos epistemológicos con los que día
a día nos encontramos y que, día a día también, reproducimos. La forma
clara y ordenada con que han sido presentados ayuda a tenerlos presente, y
nos deja sin eximisión posible respecto al intento de sortearlos.
El segundo punto es más bien expresión de una necesidad, la
de compartir que la utopía como fuerza movilizadora, como fuente de
energía, se alimenta en la lectura de textos como este, en los que uno
encuentra y se encuentra en horizontes compartidos con otro, otro que
desde lejos busca, como nosotros, formas de ‘surear’.