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Dardo Bardier
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Nuestro país necesita
cambios importantes.
Son tantos los cambios
que se deberán producir pronto, en tantos aspectos y con tanta
complejidad, que tal responsabilidad parece abrumadora. Para realizar esos
cambios se cuenta con muy modestos recursos. Y, a corto y mediano plazo,
parece que esos recursos seguirán siendo escasos.
¿Qué tiene de raro ese
enorme contraste entre nuestras disponibilidades y los cambios a hacer?
Nada. No es la primera vez que los seres vivos debemos sobrevivir y
prosperar en un mundo complejísimo mediante nuestros siempre escasos
recursos. Los humanos tenemos una muy larga tradición de afrontar, con
nuestras limitadas capacidades, el casi ilimitado mundo que nos ha tocado
vivir. Entonces, no debemos despreciar la praxis de la especie durante
millones de años. Creo que puede sugerirnos un camino viable.
Al escribir esto,
tengo... el mismo problema: dispongo de muy poco espacio, por lo que haré
lo que suele hacerse: esbozaré un grueso esquema general, para luego
centrarme en alguna parte del tema.
Selecciono.
Y ese es, justamente, el
método que cualquier ser vivo adopta para vivir en su mundo. Selecciona
qué cambios de la realidad atender. Y también selecciona qué hacer. Esas
selecciones son realizadas por el ser vivo individual, por su sociedad, y
por su especie.
Naturalmente no
selecciona de cualquier manera. Selecciona de cierto modo. Conviene
conocer ese modo. Después de todo, ha permitido a la especie humana
adaptarse al mundo que le ha tocado vivir, hasta hoy. El procedimiento
biológico de selección presenta cinco niveles:
1º- Los seres vivos,
sobretodo su sociedad y su especie, seleccionan qué aspecto (variable,
parámetro, categoría o cualidad) atender. Los humanos no podemos percibir
directamente los cambios eléctricos, ni los cambios de polarización de la
luz, ni lo infrarrojo, ni lo ultravioleta, que otros seres vivos sí pueden
captar. Cada especie “categoriza” aquellos tipos de cambios que le sirven
para sobrevivir en su medio. Así, nuestra ventanita perceptiva a las
cualidades de la realidad es muy estrecha.
En lo social, esto quizá
sugiera que el planificador debe atender sólo una cantidad razonable de
aspectos. Debe atender más a aquellos aspectos que son más representativos
de lo que esté sucediendo en lo social, hoy y aquí.
2º- Dentro de cada
aspecto, los seres vivos, la sociedad y la especie, selecciona qué rango
de escalas atender. No podemos percibir directamente ni lo muy chico, ni
lo muy grande; ni lo muy rápido, ni lo muy lento (lo percibimos como
quieto, no como movimiento); ni lo muy alejado, ni lo demasiado cercano;
ni lo muy iluminado, ni lo muy oscuro; ni lo muy frecuente, ni lo muy
infrecuente, etc. Nuestra ventanita a las cantidades también es muy
estrecha.
En lo social, esto
sugeriría que el planificador debe atender ciertas escalas más que otras.
Debe atender más a las escalas sociales.
3º- Distinguimos
escalones entre lo continuamente cambiante. Los seres vivos escalonamos la
información, en vez de asumirla en su real variación progresiva. Así, no
nos damos cuenta de cualquier cambio de peso, o de sonido, o de
iluminación, sino solamente cuando supera cierto valor mínimo diferencial.
En vez de percibir millones de colores, sólo percibimos, a lo sumo,
algunos cientos. Nuestra ventanita a la realidad la estratifica.
En lo social, el
planificador quizá debería establecer escalones en la entrada de
información y escalones en las acciones. No rampas, sino escalones. No nos
es posible atender la enorme variedad de situaciones sociales, sino que
debemos tipificar la información, agruparla, clasificarla, de acuerdo a
nuestras limitadas capacidades de atención. Y no debemos enloquecernos con
infinitos modos de acción, sino que también debemos tipificar la acción.
Si los recursos aumentan, ya habrá tiempo de ser más sutil. Claro, si la
clasificación es demasiado tosca, por ejemplo, en dos, se corre el penoso
riesgo de poner cosas demasiado distintas en la misma bolsa. Hay que
simplificar sin ser simplistas.
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4º- Los seres
vivos seleccionamos a cuales aspectos, escalas y cosas atender
óptimamente. Dentro de las escalas seleccionadas atendemos
unos escalones mejor que otros. Así, podemos percibir unos
colores mejor que otros, unas velocidades mejor que otras,
unos tamaños mejor que otros, etc. Nuestra ventanita al mundo
tiene un solo centro de óptima percepción, para cada aspecto
atendido de la realidad.
Se debería
establecer a cual situación social atender sobremanera. Los
más necesitados deberían ser los más privilegiados (hoy hay
muchos candidatos para esto, ¿con cuales empezar y con qué
empezar?). Curiosamente, en la naturaleza hay algunas especies
que no tienen un solo centro de atención, sino dos o tres, a
la vez. Una organización social puede atender más de un tema a
la vez. Entonces, habría que también optimizar a aquellas
escalas de organización de la sociedad, que si ellas cambian,
se convierten en nuevo motor del conjunto entero. Habría que
incentivar la capacitación, investigación y producción de lo
que produzca mayores cambios organizativos y económicos a
corto, mediano y largo plazo, de modo de tener mayores
recursos para los cambios futuros.
5º- Algunos
seres vivos, especialmente el hombre, somos capaces de acción
conciente e inteligente (del latín, escoger), según cada caso.
Podemos optar y resolver los casos particulares, además de
aplicar todas esas metodologías generales. Esta capacidad de
elegir concientemente la disponemos las personas, los grupos y
la sociedad entera. Hay millones de personas pensando el
futuro, de a uno, de a dos, de a cien, de a millones. |
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Cuando, en
vez de una persona sola, tenemos un grupo unido de personas,
es claro que las capacidades de percepción y de acción es la
envolvente de todas ellas. Mil ojos ven más que dos. Y, si esa
información común es comunicada, revisada, verificada y
arbitrada según normas convenidas, con técnicas e instrumentos
sociales, tenemos las capacidades de la información
científica. La ventana que la ciencia abre al mundo es mucho
mayor que la ventanita personal, pero, de todas maneras,
también la ciencia tiene limitaciones generales y locales que
obligan a seleccionar.
Escalas sociales
Luego de
esbozado, a grandes rasgos, este esquema general, ahora me
dedicaré sólo al punto 2º: La selección de escalas a atender.
Imposible hablar en tan poco espacio de las escalas sociales
en toda su integral riqueza humana. Sólo me referiré a su
tamaño. Dos personas ocupan más espacio que una. Y tres
millones mucho más. Este es, pues, un encare muy incompleto,
pero quizá haga sospechar la conveniencia de hacerlo más
integral (en todos los aspectos de la realidad) y entero (en
todas las escalas funcionales). Estoy dedicando la palabra
entero para lo es considerado en todas las escalas en que
funciona.
No tengo otro
remedio que simplificar, no atendiendo ahora a la enorme
riqueza de escalas de agrupaciones de personas que presenta la
sociedad, sino solamente a tres niveles:
Por un lado
están las escalas A) estatales centrales. El Estado, el Poder
Ejecutivo, sus Ministerios, el Poder Legislativo, el Poder
Judicial, y todas las dependencias directas de ellos.
Por otro lado
están las escalas B) personales, hombre, mujer, niño, anciano.
Y entre medio
hay una enorme variedad de escalas: AB) sociales intermedias,
desde las constituidas por dos personas, hasta las que se
integran con millones de personas. Considerar menos niveles de
escalas no sería útil.
Como es
obvio, las enteras escalas de la realidad no se agotan en
estos tres niveles, puesto que hay escalas menores que la
persona (órganos, células, moléculas, etc., todas tan reales
como la persona). Y hay escalas mayores que el Estado
(federaciones de estados, uniones, Comunidad Europea, Naciones
Unidas, etc., todas tan reales como el Estado)
Mientras unas
personas se apasionan creyendo que sólo el Estado es la
solución, otras se apasionan creyendo que sólo lo individual
es la solución. Y de ese modo, no solamente se está
despreciando a la realidad contraria, sino que, además, ambos
extremismos suelen olvidar o despreciar la realidad de todas
las escalas sociales intermedias. Pero las escalas intermedias
también existen. Despreciar esas escalas de la realidad es
cegarnos a sus necesidades, y peor aún, es despreciar sus
valiosos recursos. Porque cada escala viene con sus recursos
bajo el brazo.
Analicemos
algunos tipos de planificación, según las escalas de las
realidades que las realizan, y según las escalas de las
realidades que las disfrutan o sufren.
A)
Planificación y acción de los organismos a escala estatal
central. Se puede encarar de dos maneras muy diferentes: O la
planificación central que investiga, decide y ejecuta toda
acción del Estado central negociando y respetando sus
relaciones con las otras escalas. Esta es la planificación del
Estado central para el Estado central y sus relaciones con las
otras escalas. Este es el Estado que modela y es modelado por
sus integrantes, que es participativo. Cuanto más profunda y
duradera es la crisis de un país, más necesario es este nivel
de planificación para sobrevivir. O, por el contrario, el
Estado que pretende planificar hasta los más mínimos detalles
de todo lo que sucederá en todas las demás escalas, y que se
impone abusivamente. A esto se le suele llamar totalitarismo.
En ambos
encares, sobretodo en éste último, hay grave peligro de que el
Estado central sea usurpado por algunos integrantes de las
otras escalas: O cuando llegan al poder central personas o
grupos extremadamente egoístas, individualistas o
corporativistas, lo cual trae corrupción, estafa y engaño. Y
su camuflaje: la demagogia, los chivos expiatorios y la
propaganda mentirosa. O cuando llegan al poder personas o
grupos honestamente conscientes de las necesidades comunes,
pero que, haciendo exceder al Estado central las atribuciones
propias de su escala, hacen que el Estado usurpe la
planificación y acción propia de las demás escalas. Es claro
que, a la larga, ambos extremismos necesariamente fracasan. En
un caso, los individualistas, por despreciar las necesidades
sociales. En el otro, los centralistas, por despreciar los
recursos propios de cada escala.
B)
Planificación y acción de cada persona. Se puede encarar de
dos maneras diferentes: O planificar personalmente la propia
vida, cada cual a su manera. Sin esta libertad no seríamos más
que esclavos, sin libertad de elegir, ni responsabilidad
alguna. No sólo tenemos derecho, cada uno de nosotros, a
nuestra vida particular, sino que también tenemos derecho a
negociar y hacernos respetar por las otras escalas, por el
Estado central y por todos los grupos sociales por importantes
que sean. No debemos permitir que se nos enajene nuestra vida
personal. La persona debe hacer su propio proyecto personal en
concordancia con los demás. O, por el contrario, está el que
sólo se preocupa de hacer la suya, ninguneando a las otras
escalas sociales (salvo como campo para su expansivo ego). Es
claro que el individualismo salvaje pronto llega a
contradicciones que le hacen socialmente inviable. Para peor,
siempre hay algunos que tratan de usurpar a las otras escalas
en su beneficio propio. En tales casos, el método más común es
que una persona domine las decisiones de un pequeño grupo; que
ese pequeño grupo domine las decisiones de un grupo un poco
mayor; y así, terminan controlando, en beneficio propio, o de
su grupo, estados enteros. La usurpación de las demás escalas
por algunos integrantes de la escala personal es un claro
perjuicio a los otros integrantes de la escala personal. Es la
explotación del estado, la sociedad y el hombre… por el
hombre. Dominar el mundo para placer propio. Pero al usurpar
lo común, se usurpa al otro.
AB) La
planificación y acción de las organizaciones a escala
intermedia. Se puede encarar de dos maneras diferentes: O el
grupo humano que planifica su accionar como grupo, cuidando el
equilibrio funcional con otros grupos, a diversas escalas,
incluyendo sus relaciones con el Estado y con cada persona a
su alcance. La empresa productiva. La institución útil a los
demás. Es claro que esto se debe promover fuertemente. Cada
tipo de producción tiene su “dimensión óptima”, por lo que es
tremendamente eficaz respetar cada escala. Debe ser
socialmente bien visto que las organizaciones sociales,
estatales, civiles y empresariales planifiquen y actúen en la
escala que les corresponde, con total libertad y apoyo,
siempre que respeten los intereses del Estado y de las
personas. Las empresas bien ubicadas escalarmente son
motores del país, tanto sean estatales o privadas bajo control
social. O, por el contrario, hay grupos humano que se arrogan
atribuciones que no le corresponden, que presionan de manera
inmoral, que pretenden controlar a los demás, que compiten
deslealmente, que usurpan atribuciones de otras escalas, que
excede su escala oprimiendo o explotando a las personas, a los
grupos y aún al Estado. Corporativismos abusivos. Asociaciones
para delinquir. Esto debe terminar.
Planificación entera
A-B-AB) Llamo
planificación y acción “entera” a las que suceden en todas las
escalas a la vez, y que al coordinarse, también todas son una.
Y en cada escala funciona sin usurpar ni ofender a las demás
escalas, pero tampoco ni permite ni teme que la enajenen (Como
dijo Artigas: “Con libertad, no ofendo ni temo”). Esa es la
libertad de convivir cooperando, negociando y acordando las
relaciones interescalares (A con B; A con AB; y B con
AB).
Deben, pues,
aparecer muchos más ámbitos de coordinación entre las escalas.
Ya empiezan a surgir figuras como los defensores del
consumidor (acordando las relaciones entre lo personal B con
lo corporativo AB), el defensor del pueblo (acordando las
relaciones de lo personal B con lo estatal A), los convenios
de obras (acordando las relaciones entre lo estatal A con las
organizaciones intermedias AB). Por este camino surgirá una
riqueza de estructuras funcionales y figuras legales cada vez
mayor. Multiplicar las escalas de organización es el camino de
cualquier país que crezca. Y eso es facilitado por las
instituciones que las puedan coordinar. En esto, nuestro
atraso es demasiado grande. Algunos otros países,
supuestamente más desarrollados que nosotros, también están
atrasados. Pero, si se observa con cuidado, se notará que
algunos Estados reconocen y fomentan muchas escalas de la
sociedad, coordinándolas y cuidando que no se des-escalen. De
hecho, toda sociedad funciona en una gran variedad de escalas,
cada una con su cierta autonomía y con su cierta
interdependencia de las demás. Pero, lamentablemente, lo hace
a tropezones cuando no hay opinión pública conciente de que
cada realidad (cualquiera que sea su escala) ¡no deja de ser
plenamente real por ser sólo una parte de la realidad total!
La
“conciencia social” es, pues, conciencia de la entereza de
todas las escalas, de que todas funcionan cooperando, unas con
otras, y que cuando luchan destructivamente es porque, al
menos una de ellas, se ha desubicado socialmente. O está
usurpando a otra escala, o se está dejando enajenar. Con
conciencia social entera, se podrá hacer planificación entera.
La planificación entera es la que es realizada por cada
realidad para su escala y para sus relaciones con las otras
escalas a su alcance. Cada una respetando las planificaciones
de las demás escalas. Es claro que en la planificación entera
desaparece el “yo planifico, tú acatas”, así como el “hoy
planifico, mañana lo hago”, pues el yo y el tú deberán
conjugarse, así como el planificar y el hacer deberán
organizarse a la vez.
Demos pues,
al Estado central lo que es del Estado central, al particular
lo que es del particular, y a las organizaciones intermedias
lo que es de ellas. Esto es más justo, pero sobretodo, ¡es
tremendamente más productivo! Poniendo a las realidades en
cada escala a trabajar en lo que le corresponde, abriremos
enormes capacidades productivas, culturales y económicas, que
hoy están dormidas. |
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Texto publicado en el semanario Crónicas, sección
"Dos Mil 30”, Montevideo, 18 de diciembre de 2004.
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