Es pertinente señalar que de la producción y del comercio de
bienes culturales, el 80% está en manos de sólo trece países
desarrollados. Aún cuando la mundialización de las nuevas
tecnologías de la comunicación crea nuevas perspectivas de
crecimiento socio-económico, la férrea estructura monopólica
actual de las industrias culturales – concentradas en 7
grandes megaconsorcios implantados en todo el planeta –
constituye una amenaza para la diversidad, la libertad de
expresión y la democracia.
El editorial de Le Monde diplomatique de diciembre del 2002,
presenta al respecto el siguiente panorama : « La irrupción
de Internet y de la revolución numérica en el campo de los
medios de comunicación han provocado un traumatismo inédito.
Atraídos por ambiciones de poder y de
perspectivas de ganancia fácil, los mastodontes industriales
de la electricidad, de la informática, del armamento, de la
construcción, de la telefonía, o del agua tomaron
prácticamente por asalto el sector de la información. En
poco tiempo levantaron gigantescos imperios. Y al paso
pisotean algunos valores fundamentales : en primer lugar la
preocupación de una información de calidad. Los grandes
megaconsorcios se están apropiando de los medios de
comunicación a lo largo del mundo. En los Estados Unidos,
donde han sido abolidas en febrero2002 las normas
antimonopólicas en el campo audiovisual, America Online a
comprado Netscape, el semanario Time, la empresa Warner Bros
y la cadena informativa CNN. General Electric, primera
empresa mundial por su capitalización en la bolsa, se ha
apropiado de la red NBC. La firma Microsoft de Bill Gates
reina en el mercado de los programas informáticos y esta
conquistando el de los juegos videos con su consola X-Box;y
a
través de su agencia Corbis domina el mercado de la
fotografía de prensa. La News Corporation del Sr. Rupert
Murdoch a tomado el control de ciertos periódicos ingleses y
estadounidenses, los más difundidos, como The Times, The Sun,
The New York Post; posee además una red de televisión vía
satélite (BskyB), una de las cadenas de los Estados Unidos (Fox),
así como una de las principales firmas de producción de
películas (20th Century Fox)...” 3.
El modelo global de exhibición
cinematográfica
Los gigantes de la comunicación se destacan esencialmente
por haber logrado dominar el planeta de la imagen con sus
presencias en campos tan diversos como la televisión, el
cine, la edición o el ciberespacio. El uso generalizado de
Internet, la difusión de música o de películas por
suscripción pago a través de cable, la red, o las grandes
producciones al estilo de Hollywood son ejemplos muy
significativos de esta cultura del mercado. Películas como
Harry Potter, Titanic o Jurassic Park han sido producidas y
distribuidas por todo el planeta por estos nuevos dueños del
universo simbólico. Tal interés por el cine traduce el deseo
de estos grupos de fomentar en el mundo sus modelos
culturales. Se puede verificar el éxito logrado por ejemplo
con la película El Señor de los Anillos, que ha generado en
los diez días que siguieron a su estreno
unos 94 millones de dólares en Estados Unidos, razón de
sobra para haber sido la película con mayor cantidad de
nominaciones al Oscar.
El nuevo sistema de exhibición se basa en múltiples salas de
cine de tamaño reducido localizadas en los centros
comerciales, ajustadas a una amplia diversidad de la oferta,
a públicos cada vez más segmentados y a una demanda de
calidad superior en términos de comodidad, sonido e imagen.
Se basan en pantallas grandes (wall to wall), aislamientos
acústicos y sistemas de sonido especial ultraestéreos.
Además, están preparadas para proyectar películas con todas
las modalidades de sonidos digitales y entre ellos el
Digital Theatre System (DTS), el
Dolby Digital y el SONY Dymamic Digital Sistems (SDDS).
Este esquema comercial permitió racionalizar gastos y
aumentar la rentabilidad del negocio para exhibidores y
distribuidores a través de la centralización de actividades
en complejos de multicines con menores gastos de personal y
un mejor control de las recaudaciones. Con el nuevo sistema
de pequeñas salas múltiples localizadas en amplios complejos
o shopping se ha logrado un incremento de la demanda y de
los ingresos asociado a grandes producciones
cinematográficas tipo best-sellers, a operaciones de
marketing de gran envergadura y a la venta de otros
productos en las salas de cines. En USA, el 40% de la
facturación de los cines no proviene de la taquilla, sino de
la venta de
productos alimenticios o del marchandising
4.
La centralización de las redes de exhibición funciona como
el mecanismo que permite tener una taquilla “cautiva” con lo
cual se logra conocer, antes del estreno comercial, el nivel
de recepción posible de los públicos con lo que el control
de las cadenas de exhibición minimiza los riesgos de las
incertidumbres respecto al accionar de la demanda. Bajo este
nuevo modelo la distribución cinematográfica, en
el ámbito de salas de cine, ha comenzado a ser controlado
por unas pocas cadenas o circuitos que monopolizan la
exhibición.
La desaparición de los viejos cines y la irrupción de este
nuevo modelo de comercialización son los ejes que están
permitiendo las fuertes inversiones en la construcción de
estos complejos por parte de grandes empresas globales. Un
rol destacado lo tiene Cinemark, la red norteamericana de
salas de cine, y la tercera empresa del mundo en este sector
de la industria que, con 2.800 salas en el
continente americano, ha desarrollado un fuerte nivel de
inversiones en la región.
Aquí se puede ver el itinerario de Cinemark5 en la región en
los últimos años: 1993: Cinemark abre un múltiplex de 6
pantallas en Santiago, Chile. Es su primera inversión en
América Latina. 1994: Cinemark abre 4 nuevos complejos en
México como parte de una
enorme expansión a lo largo de dicho país.
1995: Cinemark abre su complejo más grande hasta la fecha
con 17 pantallas y 85.000 m², en Dallas. En adición, se
agregan 8 pantallas locales (haciendo la suma de 100), 50 en
México, 7 en Chile y 12 en Canadá.
1995: Cineplex aquiere Cinemark.
1996: Cinemark International comienza la construcción y el
desarrollo en Argentina, Brasil,Chile, México y América
Central.
1997: Cinemark International abre 13 complejos, con un total
de 123 pantallas, incluyendo Brasil y Perú.
1998: Cinemark anuncia planes para construir 13 complejos
Imax 3D en el mundo, el anuncio más importante de su tipo en
la industria.
Los cantos de sirena de la oferta
La publicidad se ha convertido en el sector que mejor sabe
promocionar un producto e imponerlo a una escala casi
mundial, a pesar de las diferencia culturales, sociales y
económicas. Los símbolos propuestos por la publicidad son
conocidos en casi todo el mundo. Siguiendo el modelo de las
grandes empresas de comunicación, la publicidad ha
conseguido extender su influencia en el terreno cultural.
Gracias a
sus estrategias de marketing, ha logrado imponer en todos
los sectores de la vida social los mismos códigos y
referencias culturales en todo el planeta. La publicidad al
estandarizar las interpretaciones, posee el poder de
orientar el gusto y la sensibilidad de la gente en cualquier
sector de la vida, aumentando su capacidad de penetración de
manera significativa en los últimos años. Eso se confirma
sobre todo
por el estrecho vínculo existente entre los medios de
comunicación y la publicidad, que afirma la interdependencia
entre ambos sectores. Así, los gastos publicitarios
mundiales se multiplicaron por siete entre 1950 y 1996. El
beneficio realizado por el sector de la publicidad ha sido
de 429 mil millones de dólares en 1999, y se prevé un
aumento del beneficio en los próximos años.
La actividad creciente de este sector se ha manifestado por
una tendencia a la concentración: del mismo modo que los
grupos de comunicaciones, existen ahora cinco grupos en el
sector de la publicidad que dominan el mercado mundial.
Resultado de este gigantismo publicitario es la difusión de
los mismos símbolos a través de todo el planeta. Y la
dimensión de la publicidad es tal que ningún campo
de experimentación se le escapa: casi todo puede ser motivo
del uso simbólico (la política y la moda, la guerra y la
ciencia, el turismo y la religión etc...). Se ha creado toda
una industria de la “visibilidad” donde importa más la
representación que el hecho mismo. Las nuevas tecnologías y
el fomento de la creatividad. Los retos de la diversidad
cultural Los flujos de intercambio de bienes culturales
muestran pues un enorme desequilibrio en favor de los países
más avanzados en el plano tecnológico. De este modo,
actualmente dos tercios de la humanidad se encuentran
excluidos de la construcción de la sociedad de la
información y el conocimiento. Ciertamente que esto
constituye un enorme desafío para la comunidad humana : la
tendencia de que la producción social de la cultura sea
brutalmente cercenada por la tecnología de sus originales
fuentes históricas y geográficas; la amenaza de que un
puñado de grandes megaconsorcios se apropie del universo
simbólico; que la uniformización cultural acentúe sus
efectos en los modos de vida, las lenguas, los hábitos de
consumo, las comidas, los modos de pensar, crear y
actuar. Estos desafíos no deben llevar a una desmobilización
sino invitarnos a una reflexión profunda y a la acción. La
rapidez de las mutaciones sociales, económicas y
tecnológicas constituyen un acicate y una oportunidad para
repensar nuestra acción como ciudadanos, gobiernos,
organizaciones internacionales, sociedad civil y sectores
empresariales. Ante la privatización creciente de la vida
científica, social y cultural,
debemos proteger y reforzar el carácter de bienes públicos
de la educación, de la cultura y de la ciencia. Como lo ha
recordado el Director General de la UNESCO, Sr. Koïchiro
Matsuura, “el estatuto particular de estas áreas –
establecidas en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos como derechos, que el sistema de las Naciones
Unidades tiene el mandato de defender – debe ser reconocido
plenamente, con fines comerciales regulados, a fin de crear
las condiciones de su acceso para todos”
6.
En un contexto de mundialización creciente de los
intercambios, se debe explotar el potencial formidable que
estos representan para un mejor conocimiento recíproco entre
los pueblos y las culturas. Nuevos espacios de expresión, de
creatividad, de interacción y de innovación están naciendo.
Deberíamos hacer todos los esfuerzos para que de éstos se
beneficien el conjunto de la humanidad. La revolución
científica - técnica y el crecimiento económico en curso no
deben traducirse en una uniformidad ni en un empobrecimiento
cultural, ni tampoco
limitarse a simples intercambios mercantiles. La UNESCO,
preocupada por las consecuencias culturales y sociales de la
globalización, luego de una amplía consulta a los gobiernos
y las organizacionales no gubernamentales, adoptó en la 31ra
sesión de la Conferencia General, en noviembre de 2001, la
Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad
Cultural, cuyo primer artículo declara “la diversidad
cultural, patrimonio común de la humanidad”.
Este es el primer acuerdo político de envergadura universal,
aprobado por 185 países, que busca encauzar de modo
constructivo los efectos de la mundialización en el ámbito
de la cultura y la educación. Corresponde ahora a los
gobiernos, a la sociedad civil, las esferas económicas, y la
comunidad internacional, servirse de este instrumento para
que en sus países y en el mundo se instaure un clima estable
de
confianza, paz y cooperación, en beneficio de todos. Por
otra parte, la UNESCO lleva adelante el Plan de Acción de
esta Declaración, a través de una serie de programas
dedicados a fomentar la “alianza global” entre instituciones
gubernamentales, sectores empresariales, los creadores y los
consumidores, a fin de facilitar el intercambio de bienes
culturales. Brinda asistencia técnica a los países en
materia de políticas culturales, para que éstas sirvan al
desarrollo y a la integración social. Apoya planes
nacionales de fomento de la artesanía y el turismo cultural,
así como ayuda a preservar el patrimonio tangible e
intangible, a fomentar el diálogo entre las diversas
colectividades culturales,
religiosas en un país. Se propone a incorporar plenamente en
la educación para todos la enseñanza y la práctica cotidiana
de la diversidad cultural, de modo a preparar a las nuevas
generaciones a “vivir juntos”, en un clima de comprensión y
tolerancia.
Ciertamente, países en desarrollo no podrían competir con
los grandes megaconsorcios o con las nuevas tecnologías que
ellos producen, pero cuentan con una importante tesorería
cultural, que tiene un notable impacto en la cohesión
social, en el sentimiento de pertenencia a una comunidad
logrado a través de las manifestaciones populares de alcance
social y económico. Trátese de fiestas populares,
procesiones religiosas, carnavales (Río de Janeiro, Oruro),
festivales, días de la comida tradicional, días de la
canción criolla, encierros, romerías,
peregrinaciones y todo tipo de festividades y celebraciones
familiares. Todo esto tiene que estar comprendido en la
formulación creativa de indicadores culturales. No solo
tener un televisor en casa o ir al cine puede ser
considerado como “indicador cultural”. Es necesario formular
indicadores cualitativos y cuantitativos de las
manifestaciones culturales que emanan socialmente de los
países en desarrollo.
Los estudios para esclarecer los estrechos vínculos entre
economía y cultura, y elaborar indicadores culturales que
sirvan para la formulación de políticas culturales
democráticas, son parte del esfuerzo de la UNESCO por
responder a las complejas realidades culturales y sociales
del mundo de hoy.

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Jefe de la Sección Cultura y Desarrollo, División de
Políticas Culturales y del Diálogo Intercultural, en la
UNESCO, París.
e.montiel@unesco.org