Desde el Polimodal de la Escuela
Pouget a través del Lic. Oscar Copello, la propuesta era una
actividad práctica disciplinar, orientada al contacto social de
adolescentes con sus vecinos, en las personas de alumnas adultas
analfabetas, y la aplicación de los contenidos de gestión
organizacional, desarrollando las tareas de motivación,
orientación, seguimiento y control, propias de una organización
no gubernamental. A estas acciones, quedaban incorporados tanto
las prácticas,
como los conocimientos agrarios y biológicos que los alumnos
poseían de años anteriores.
La
tarea se desarrolló con aprendices adolescentes, muy cercanos a
los 18 años; provenientes de contextos con disímiles
oportunidades sociales y económicas. Los orientan un conjunto de
creencias básicas acerca de la sociedad: individualismo,
marginación social, baja autoestima e indiferencia
La
actividad intelectual y cultural –en estos alumnos- se reduce a
la “construcción de representaciones fieles a lo real”. Son
autosuficientes, y su voluntad, o la violencia, imprimen fuerza
y profundidad a este desarrollo. Efectúan aprendizajes con leyes
propias.
El
proyecto curricular: ONG–Voluntariado Juvenil “La Huerta
Orgánica Familiar en Contenedores”, se define a partir de los
valores de solidaridad y eficacia; sustentabilidad y desarrollo;
progreso y desarrollo sostenible humano.
Los
aspectos teóricos se tratan con una actividad constructiva
teórico-práctica, más lecturas e investigaciones; exposición de
materiales; análisis de conceptos y valores.
La
actividad práctica grupal corresponden a las acciones de
planificación y diseño organizacional; ejecución de un plan
sociocomunitario.
§
Se investigaron las necesidades sociales y económicas de los
grupos sociales y las soluciones posibles; demostrando el
compromiso con la preservación del ambiente y con el crecimiento
ético persona.
§
Se
diseñaron
las acciones de trabajo cooperativo –tanto de los alumnos
secundarios, como las tareas de campo- desarrollando una
capacitación no formal para las alumnas-vecinas que concurren al
CEBA 3-209
§
Se distribuyeron en grupos pequeños para las tareas de
capacitación en las casas de las participantes
§
Se les enseña cómo armar los almácigos de hierbas aromáticas y
se las siguen acompañando en el desarrollo de la huerta.
Desde el Centro de Educación Básica de Adultos CEBA N° 3-004 los
objetivos eran:
§
Brindar conocimientos y herramientas que le resultaran útiles -y
cualitativamente útiles— para su vida.
§
Darles la posibilidad de contactarse con grupos de jóvenes de su
misma comunidad que eran vistos, por ellos, como peligrosos,
agresivos y violentos.
La
escuela, sujeto social activo y responsable cultural del acceso
a las prácticas sociales que giran en torno al tratamiento de la
información, debe atender, reflexionar y elaborar formas de
acercamiento entre los contenidos socioculturales y los
curriculares, concibiendo el aprendizaje como una construcción
individual y colectiva con la participación activa de los
alumnos. Era un desafío para el equipo docente: satisfacer las
necesidades personales del alumno; acercar el conocimiento
académico en un formato real. Pensamos que la mejor manera era
involucrar en un proyecto a la Comunidad para que nos
conocieran.
El
proyecto “La escuela aprende de los demás” se une al proyecto
curricular: ONG–Voluntariado Juvenil “La Huerta Orgánica
Familiar en Contenedores" como un intento de rescatar personas de
un mismo Barrio, desarrollar competencias lectoras a través del
diseño de actividades a partir de la lectura de información
específica de huerta ubicada en impresos comerciales; de
practicar las tareas de secuencias en la construcción del
almácigo, siembra, riego y tareas culturales ulteriores. Las
alumnas transcribían los textos, elaboraban los dibujos y
esquemas correspondientes. En fin, se alfabetizaban.
Si el
enseñar se inicia en lo conocido, el educando presenta mayor
seguridad al aproximarse al conocimiento nuevo. El aprendizaje
significativo requiere, por parte del alumno, una predisposición
positiva a relacionar el nuevo material con sus conocimientos
previos. Al sostener que el aprendizaje es un proceso
constructivo interno, “se defiende la idea de que no basta con
la presentación de la información a un alumno para que éste la
aprenda, sino que es necesario que la construya mediante una
representación interior”[2].
En este proceso, cumplen un papel fundamental las ideas previas
del alumno, así como sus expectativas, sus habilidades, sus
intereses y otros aspectos cognitivos que interactúan. Por la
naturaleza del conocimiento previo no es sólo un obstáculo para
el aprendizaje, sino también un facilitador. “Si bien produce un
proceso de resistencia al nuevo conocimiento, éste debe ser
vencido por la enseñanza, de modo que se produzca el cambio
conceptual”[3]
Estos
procesos no se realizan en soledad, de a uno, sino que tienen
lugar en entornos compartidos de aprendizaje, junto a otros
sujetos. Esto significa que “las operaciones individuales y las
actividades de pensamiento que los alumnos realizan para
aprender no remiten a que la construcción de conocimiento sea un
proceso individual, que atañe exclusivamente a las relaciones
entre el sujeto y el objeto. Existe un relación solidaria entre
la construcción de conocimiento, la interacción social y el
conflicto sociocognitivo”[4].
Los estudiantes han de generar un valor, y, siendo protagonistas,
empiezan en la escuela a resolver cuestiones, para luego,
incorporadas las capacidades, resolverlos, y, seguro será, tomar
nuevos desafíos para los que no hay respuesta. Para aprender
significativamente, los alumnos deben tener una actitud
favorable, dispuesta, es decir, deben estar motivados para
relacionar lo que aprenden con lo que saben.
Es desde este punto de
vista que la actual escolaridad de todos los jóvenes y
adolescentes es vital para su presente y su futuro. Para su
presente, porque les brinda aprendizajes, contención y un
ambiente de socialización en donde, a pesar de sus limitaciones,
predominan los valores del respeto, la autoridad, el saber y la
integración solidaria. Al mismo tiempo, porque los aleja de la
anomia y las actitudes antisociales que todos condenamos. Para
su futuro, porque los está preparando tanto para continuar sus
estudios, como para obtener las condiciones de empleabilidad que
demandarán los puestos de trabajo que surgirán a partir de las
transformaciones científico-tecnológicas.
”El mercado laboral se cierra para los más jóvenes y la
marginación los cerca. Integrarlos a la escuela es la verdadera
posibilidad de proteger su presente y su futuro”. (Dr. Daniel
Filmus, Secret. de Educación, Gob. Cdad. Autónoma de Bs. As.)
La educación es
un proceso social de adiestramiento: adquirir las destrezas
precisas para las funciones asignables en la comunidad;
comprender y regular las acciones propias y de los otros;
reconocer la distribución de roles y cómo éstos se regulan entre
sí; adquirir habilidades instrumentales de procesos productivos
incluidos en las prácticas sociales a incorporarse, y, además,
que haga propios, internalice, los discursos sociales (saberes
científico-técnicos y sociales), los modos de relacionarse
lúdicamente con la comunidad, que dan un sentido a las acciones
cuando se convierta en ‘ciudadano de pleno derecho’ y tenga no
sólo que ganar agencialidad sobre su propio desarrollo, sino
también sobre el funcionamiento de su propia comunidad”[5].