Un espacio social de aprendizaje.

Lic. Mónica Delbono
Lic. Raúl Oscar Copello

 

“No existe educación sin sociedad humana y no existe hombre fuera de ella” (Paulo Freire) .


El objetivo general de nuestra experiencia fue desarrollar una propuesta didáctica que tendiera a integrar a los alumnos de dos instituciones muy diferentes, pero que compartían un mismo contexto, en un proyecto comunitario. Diseñar una propuesta enfocada fundamentalmente a la educación básica a través conocimientos prácticos sobre Huerta familiar, buscando alumnos que pertenecieran a un mismo barrio (entorno social).
Nuestra hipótesis general consistía en asumir que los sujetos aprendemos a través del contacto con el medio ambiente externo que nos provee de experiencias como ayuda al desarrollo de valores sociales, por medio de acciones físicas y mentales de interacción, las cuales nos llevan a la asimilación y acomodación de conceptos e ideas preestablecidas en los grupos sociales.
La educación escolar es ante todo y sobre todo una práctica social compleja con una función netamente socializadora. La significatividad de las acciones educativas dependerá de unos marcos interpretativos de la conducta socio-cultural, en un tiempo histórico. Una solución consistirá en vivenciar en una actividad extraescolar -estrechamente ligada a la Escuela, al entorno social y cotidiano, y al futuro de los Alumnos-, todos aquellos valores, capacidades, técnicas, para dar "sostén" a la tarea en el aula.

 

 

Desde el Polimodal de la Escuela Pouget a través del Lic. Oscar Copello, la propuesta era una actividad práctica disciplinar, orientada al contacto social de adolescentes con sus vecinos, en las personas de alumnas adultas analfabetas, y la aplicación de los contenidos de gestión organizacional, desarrollando las tareas de motivación, orientación, seguimiento y control, propias de una organización no gubernamental. A estas acciones, quedaban incorporados tanto las prácticas, como los conocimientos agrarios y biológicos que los alumnos poseían de años anteriores[1].

La tarea se desarrolló con aprendices adolescentes, muy cercanos a los 18 años; provenientes de contextos con disímiles oportunidades sociales y económicas. Los orientan un conjunto de creencias básicas acerca de la sociedad: individualismo, marginación social, baja autoestima e indiferencia

La actividad intelectual y cultural –en estos alumnos- se reduce a la “construcción de representaciones fieles a lo real”. Son autosuficientes, y su voluntad, o la violencia, imprimen fuerza y profundidad a este desarrollo. Efectúan aprendizajes con leyes propias.

El proyecto curricular: ONG–Voluntariado Juvenil “La Huerta Orgánica Familiar en Contenedores”, se define a partir de los valores de solidaridad y eficacia; sustentabilidad y desarrollo; progreso y desarrollo sostenible humano.

Los aspectos teóricos se tratan con una actividad constructiva teórico-práctica, más lecturas e investigaciones; exposición de materiales; análisis de conceptos y valores.

La actividad práctica grupal corresponden a las acciones de planificación y diseño organizacional; ejecución de un plan sociocomunitario.

§                   Se investigaron las necesidades sociales y económicas de los grupos sociales y las soluciones posibles; demostrando el compromiso con la preservación del ambiente y con el crecimiento ético persona.

§                   Se diseñaron las acciones de trabajo cooperativo –tanto de los alumnos secundarios, como las tareas de campo- desarrollando una capacitación no formal para las alumnas-vecinas que concurren al CEBA 3-209

§                   Se distribuyeron en grupos pequeños para las tareas de capacitación en las casas de las participantes

§                   Se les enseña cómo armar los almácigos de hierbas aromáticas y se las siguen acompañando en el desarrollo de la huerta.

Desde el Centro de Educación Básica de Adultos CEBA N° 3-004 los objetivos eran:

§                     Brindar conocimientos y herramientas que le resultaran útiles -y cualitativamente útiles— para su vida.

§                     Darles la posibilidad de contactarse con grupos de jóvenes de su misma comunidad que eran vistos, por ellos, como peligrosos, agresivos y violentos.

La escuela, sujeto social activo y responsable cultural del acceso a las prácticas sociales que giran en torno al tratamiento de la información, debe atender, reflexionar y elaborar formas de acercamiento entre los contenidos socioculturales y los curriculares, concibiendo el aprendizaje como una construcción individual y colectiva con la participación activa de los alumnos. Era un desafío para el equipo docente: satisfacer las necesidades personales del alumno; acercar el conocimiento académico en un formato real. Pensamos que la mejor manera era involucrar en un proyecto a la Comunidad para que nos conocieran.

El proyecto “La escuela aprende de los demás” se une al proyecto curricular: ONG–Voluntariado Juvenil “La Huerta Orgánica Familiar en Contenedores" como un intento de rescatar personas de un mismo Barrio, desarrollar competencias lectoras a través del diseño de actividades a partir de la lectura de información específica de huerta ubicada en impresos comerciales; de practicar las tareas de secuencias en la construcción del almácigo, siembra, riego y tareas culturales ulteriores. Las alumnas transcribían los textos, elaboraban los dibujos y esquemas correspondientes. En fin, se alfabetizaban.

Si el enseñar se inicia en lo conocido, el educando presenta mayor seguridad al aproximarse al conocimiento nuevo. El aprendizaje significativo requiere, por parte del alumno, una predisposición positiva a relacionar el nuevo material con sus conocimientos previos. Al sostener que el aprendizaje es un proceso constructivo interno, “se defiende la idea de que no basta con la presentación de la información a un alumno para que éste la aprenda, sino que es necesario que la construya mediante una representación interior”[2]. En este proceso, cumplen un papel fundamental las ideas previas del alumno, así como sus expectativas, sus habilidades, sus intereses y otros aspectos cognitivos que interactúan. Por la naturaleza del conocimiento previo no es sólo un obstáculo para el aprendizaje, sino también un facilitador. “Si bien produce un proceso de resistencia al nuevo conocimiento, éste debe ser vencido por la enseñanza, de modo que se produzca el cambio conceptual”[3]

Estos procesos no se realizan en soledad, de a uno, sino que tienen lugar en entornos compartidos de aprendizaje, junto a otros sujetos. Esto significa que “las operaciones individuales y las actividades de pensamiento que los alumnos realizan para aprender no remiten a que la construcción de conocimiento sea un proceso individual, que atañe exclusivamente a las relaciones entre el sujeto y el objeto. Existe un relación solidaria entre la construcción de conocimiento, la interacción social y el conflicto sociocognitivo”[4]. Los estudiantes han de generar un valor, y, siendo protagonistas, empiezan en la escuela a resolver cuestiones, para luego, incorporadas las capacidades, resolverlos, y, seguro será, tomar nuevos desafíos para los que no hay respuesta. Para aprender significativamente, los alumnos deben tener una actitud favorable, dispuesta, es decir, deben estar motivados para relacionar lo que aprenden con lo que saben.

Es desde este punto de vista que la actual escolaridad de todos los jóvenes y adolescentes es vital para su presente y su futuro. Para su presente, porque les brinda aprendizajes, contención y un ambiente de socialización en donde, a pesar de sus limitaciones, predominan los valores del respeto, la autoridad, el saber y la integración solidaria. Al mismo tiempo, porque los aleja de la anomia y las actitudes antisociales que todos condenamos. Para su futuro, porque los está preparando tanto para continuar sus estudios, como para obtener las condiciones de empleabilidad que demandarán los puestos de trabajo que surgirán a partir de las transformaciones científico-tecnológicas.
 

”El mercado laboral se cierra para los más jóvenes y la marginación los cerca. Integrarlos a la escuela es la verdadera posibilidad de proteger su presente y su futuro”. (Dr. Daniel Filmus, Secret. de Educación, Gob. Cdad. Autónoma de Bs. As.)

La educación es un proceso social de adiestramiento: adquirir las destrezas precisas para las funciones asignables en la comunidad; comprender y regular las acciones propias y de los otros; reconocer la distribución de roles y cómo éstos se regulan entre sí; adquirir habilidades instrumentales de procesos productivos incluidos en las prácticas sociales a incorporarse, y, además, que haga propios, internalice, los discursos sociales (saberes científico-técnicos y sociales), los modos de relacionarse lúdicamente con la comunidad, que dan un sentido a las acciones cuando se convierta en ‘ciudadano de pleno derecho’ y tenga no sólo que ganar agencialidad sobre su propio desarrollo, sino también sobre el funcionamiento de su propia comunidad”[5].

 

 

[1] WEBER, Verónica “Proyecto educativo. Temas transversales FLACSO – UAM Clase 35 Postgrado en Constructivismo y Educación 2004

[2]  CARRETERO, Mario “Psicología cognitiva y educación” FLACSO, Clase 8. Postgrado Constructivismo y Educación 2004

[3] CARRETERO, Mario “Psicología cognitiva y educación” FLACSO, Clase 8. Postgrado Constructivismo y Educación 2004

[4] GUVERICH, Raquel.“Didáctica de las ciencias sociales II: Aproximación al estudio de los territorios y los ambientes en el mundo contemporáneo” FLACSO.

[5] ROSA RIVERO, Alberto “Enfoques socioculturales y educación” FLACSO, Clase 6. Postgrado Constructivismo y Educación 2004